miércoles, 11 de julio de 2012

El Señor Jesús Es El Que Me Habla.


1 Samuel 3:1-10

Una promesa de bendición de la Palabra de Dios  tomada para bendecir tu vida.

(NVI) 
Samuel, que todavía era joven, servía al Señor bajo el cuidado de Elí. En esos tiempos no era común oír palabra del Señor, ni eran frecuentes las visiones. Elí ya se estaba quedando ciego. Un día, mientras él descansaba en su habitación, Samuel dormía en el santuario, donde se encontraba el arca de Dios. La lámpara de Dios todavía estaba encendida. El Señor llamó a Samuel, y éste respondió: Aquí estoy. Y en seguida fue corriendo adonde estaba Elí, y le dijo: Aquí estoy; ¿para qué me llamó usted? Yo no te he llamado respondió Elí. Vuelve a acostarte. Y Samuel volvió a su cama. Pero una vez más el Señor lo llamó: ¡Samuel! Él se levantó, fue adonde estaba Elí y le dijo: Aquí estoy; ¿para qué me llamó usted? Hijo mío respondió Elí, yo no te he llamado. Vuelve a acostarte.  Samuel todavía no conocía al Señor, ni su palabra se le había revelado. Por tercera vez llamó el Señor a Samuel. Él se levantó y fue adonde estaba Elí. Aquí estoy le dijo; ¿para qué me llamó usted? Entonces Elí se dio cuenta de que el Señor estaba llamando al muchacho. Ve y acuéstate le dijo Elí. Si alguien vuelve a llamarte, dile: Habla, Señor, que tu siervo escucha. Así que Samuel se fue y se acostó en su cama. Entonces el Señor se le acercó y lo llamó de nuevo: ¡Samuel! ¡Samuel! Habla, que tu siervo escucha respondió Samuel.



(DA)
El niño Samuel continuó ministrando a YAHWEH bajo la dirección de Eli. Ahora bien, en aquellos días YAHWEH raramente hablaba, y no había visiones definidas. Una vez, durante ese período, Eli ya se había ido a la cama –sus ojos habían empezado a nublarse, así que era difícil para él ver. a Lámpara de Elohim todavía no se había apagado; y Samuel se había acostado a dormir en el Lugar Santo de YAHWEH, donde estaba el Arca de Elohim. YAHWEH llamó: "¡Samuel, Samuel!" y él respondió "Aquí estoy." Entonces él corrió a Eli, y dijo; "aquí estoy –¿me llamaste?" Pero él dijo: "Yo no te llamé, regresa y acuéstate." Así que él fue y se acostó.  YAHWEH llamó una segunda vez: "¡Samuel, Samuel!" Samuel se levantó, fue a Eli, y dijo: "Aquí estoy, me llamaste." El respondió: "Yo no te llamé, hijo mío; acuéstate otra vez." Ahora bien, esto fue cuando Samuel aún no conocía a YAHWEH; la palabra de YAHWEH no le había sido revelada. YAHWEH llamó: "¡Samuel!" Otra vez, una tercera vez. Él se levantó, fue a Eli, y dijo: "Aquí estoy –me llamaste. " Al fin Eli se dio cuenta que era YAHWEH llamando al niño.  Así que Eli dijo a Shemuel: "Ve y acuéstate. Si eres llamado otra vez, di: 'Habla, YAHWEH; tu siervo está escuchando.' Samuel fue y se acostó en su lugar. YAHWEH vino y se paró, entonces habló como en las otras veces: "¡Samuel! ¡Samuel!" Entonces Samuel dijo: "Habla, tu siervo te escucha."

(BAD) 
Samuel, que todavía era joven, servía al Señor bajo el cuidado de Elí. En esos tiempos no era común oír palabra del Señor, ni eran frecuentes las visiones. Elí ya se estaba quedando ciego. Un día, mientras él descansaba en su habitación, Samuel dormía en el santuario, donde se encontraba el arca de Dios. La lámpara de Dios todavía estaba encendida. El Señor llamó a Samuel, y éste respondió:—Aquí estoy. Y en seguida fue corriendo adonde estaba Elí, y le dijo:—Aquí estoy; ¿para qué me has llamado?—Yo no te he llamado —respondió Elí—. Vuelve a acostarte. Y Samuel volvió a su cama. Pero una vez más el Señor lo llamó: —¡Samuel! Él se levantó, fue adonde estaba Elí y le dijo: —Aquí estoy; ¿para qué me has llamado?—Hijo mío —respondió Elí—, yo no te he llamado. Vuelve a acostarte.  Samuel todavía no conocía al Señor, ni su palabra se le había revelado. Por tercera vez llamó el Señor a Samuel. Él se levantó y fue adonde estaba Elí. —Aquí estoy —le dijo—; ¿para qué me has llamado? Entonces Elí se dio cuenta de que el Señor estaba llamando al muchacho. —Ve y acuéstate —le dijo Elí—. Si alguien vuelve a llamarte, dile: “Habla, Señor, que tu siervo escucha.” Así que Samuel se fue y se acostó en su cama. Entonces el Señor se le acercó y lo llamó de nuevo:—¡Samuel! ¡Samuel!—Habla, que tu siervo escucha —respondió Samuel.


(PTD)
El joven Samuel servía al Señor bajo la supervisión de Elí. En esos tiempos, el Señor rara vez daba mensaje y tampoco eran frecuentes las visiones que él daba. Los ojos de Elí eran tan débiles que casi estaba ciego. Una noche estaba descansando en cama mientras Samuel descansaba en el santuario del Señor donde estaba el cofre de Dios. La lámpara de Dios todavía estaba encendida. El Señor llamó a Samuel y él contestó: —Aquí estoy. Y Samuel corrió hacia Elí y le dijo: —Aquí estoy, ¿para qué me llamó usted? Pero Elí le contestó: —Yo no te llamé, vuelve a tu cama. Samuel se regresó a su cama. De nuevo, el Señor llamó: —¡Samuel! Y otra vez Samuel corrió hacia Elí y le dijo: —Aquí estoy, ¿para qué me llamó usted? Elí le dijo: —Yo no te llamé, vuelve a tu cama. Samuel todavía no conocía al Señor, pues el Señor nunca le había hablado directamente. El Señor llamó a Samuel por tercera vez y de nuevo Samuel se levantó, fue hacia Elí y le dijo: —Aquí estoy, ¿para qué me llamó usted? Entonces Elí comprendió que el Señor estaba llamando al joven, y le dijo a Samuel: —Vuelve a tu cama, y si te llama de nuevo, di: “Habla, Señor, tu siervo escucha”. Así que Samuel regresó a su cama. El Señor vino, se detuvo allí y llamó igual que antes diciendo: —¡Samuel, Samuel! Samuel dijo: —Habla, Señor, tu siervo escucha."


(BTX)
El joven Samuel ministraba a YHVH en presencia de Elí. Y en aquellos días la palabra de YHVH era escasa; no había visión manifiesta. Por ese tiempo aconteció que estando Elí acostado en su aposento, cuando sus ojos comenzaban a oscurecerse y no podía ver, pero aún no se había apagado la lámpara de Dios, y estando Samuel acostado en la Casa de YHVH, en la cual estaba el Arca de Dios, YHVH llamó a Samuel, y él respondió: ¡Heme aquí!  Enseguida corrió a Elí diciendo: ¡Heme aquí, puesto que me has llamado! Respondió: Yo no he llamado; vuelve y acuéstate. Y él volvió y se acostó. Y YHVH volvió a llamar otra vez a Samuel. Y Samuel se levantó y fue a Elí, y dijo: ¡Heme aquí, puesto que me has llamado! Y él respondió: Yo no he llamado hijo mío, vuelve, acuéstate. Y Samuel no conocía aún a YHVH, pues la palabra de YHVH todavía no le había sido revelada. Y volvió YHVH a llamar a Samuel por tercera vez. Y él se levantó y fue a Elí, y dijo: ¡Heme aquí, puesto que me has llamado! Elí entendió entonces que YHVH estaba llamando al joven.  Por lo que Elí dijo a Samuel: Ve, acuéstate, y si te llama, dirás: Habla YHVH, que tu siervo oye. Y Samuel fue y se acostó en su lugar. Entonces YHVH vino y se presentó, y como las otras veces llamó: ¡Samuel, Samuel! Y Samuel dijo: ¡Habla, que tu siervo oye!

martes, 10 de julio de 2012

El Señor Jesús Ha Derramado Su Espíritu En Mí.


Isaías 44: 2-4

Una promesa de bendición de la Palabra de Dios  tomada para bendecir tu vida.

(NVI) 
Así dice el Señor, el que te hizo, el que te formó en el seno materno y te brinda su ayuda: No temas, Jacob, mi siervo, Jesurún, a quien he escogido, que regaré con agua la tierra sedienta, y con arroyos el suelo seco; derramaré mi Espíritu sobre tu descendencia, y mi bendición sobre tus vástagos,  y brotarán como hierba en un prado, como sauces junto a arroyos.


(DA)
Así dice YAHWEH, el que los hizo, El, que los formó en el vientre, y los ayudará: No tengas temor, Jacobo mi siervo, Yeshurun [Israel] amado, a quien he escogido. Porque Yo derramaré agua a los sedientos que caminan en tierra seca, y arroyos en el suelo seco; Yo derramaré mi Espíritu sobre tu zera, mi bendición sobre tus hijos. Ellos brotarán como hierba entre los arroyos, como sauces junto a las riberas.

(BAD) 
Así dice el Señor, el que te hizo, el que te formó en el seno materno y te brinda su ayuda: “No temas, Jacob, mi siervo, Jesurún, a quien he escogido, que regaré con agua la tierra sedienta, y con arroyos el suelo seco; derramaré mi Espíritu sobre tu descendencia, y mi bendición sobre tus vástagos, y brotarán como hierba en un prado, como sauces junto a arroyos.


(PTD)
Esto es lo que dice el Señor, el que te hizo y te formó en el vientre, el que te va a ayudar: “No tengas miedo, Jacob, siervo mío, Jesurún, mi elegido.  Porque yo regaré con agua el país sediento y con ríos la tierra seca.  Derramaré mi espíritu sobre tus descendientes y mis bendiciones sobre tus hijos. Ellos crecerán como hierba de regadío, como sauces a orillas de ríos.


(BTX)
Así dice YHVH, Hacedor tuyo, Y el que te formó desde el seno materno, tu Ayudador: No temas, siervo mío Jacob, Tú, Jesurún, mi escogido. Yo derramaré aguas sobre el sequedal, Y torrentes sobre la tierra seca: Derramaré mi Espíritu sobre tu simiente, Y mi bendición sobre tus renuevos. Brotarán como hierba junto a la fuente, Como sauces junto a las riberas.

sábado, 7 de julio de 2012

El Señor Jesús Habita y Es Rey De Paz.


1 Reyes 19:11-13

Una promesa de bendición de la Palabra de Dios  tomada para bendecir tu vida.

(NVI) 
El Señor le ordenó: Sal y preséntate ante mí en la montaña, porque estoy a punto de pasar por allí. Como heraldo del Señor vino un viento recio, tan violento que partió las montañas e hizo añicos las rocas; pero el Señor no estaba en el viento. Al viento lo siguió un terremoto, pero el Señor tampoco estaba en el terremoto.  Tras el terremoto vino un fuego, pero el Señor tampoco estaba en el fuego. Y después del fuego vino un suave murmullo. Cuando Elías lo oyó, se cubrió el rostro con el manto y, saliendo, se puso a la entrada de la cueva. Entonces oyó una voz que le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías?


(DA)
Él dijo: "Sal fuera y ponte en el monte delante de YAHWEH"; y allí en ese momento YAHWEH pasó. Un gran y poderoso viento irrumpió contra las montañas y rompió las rocas en pedazos delante de YAHWEH, pero YAHWEH no estaba en el viento. Después del viento vino un terremoto, pero YAHWEH no estaba en el terremoto. Después del terremoto, un fuego se desató; pero YAHWEH no estaba en el fuego. Y después del fuego la voz de una brisa delicada.  Cuando Elías la oyó, cubrió su rostro con su manto,  fue afuera y se paró a la entrada de la cueva. Entonces una voz vino a él, y dijo: "¿Qué estás haciendo aquí, Eliyah?"


(BAD) 
El Señor le ordenó: Sal y preséntate ante mí en la montaña, porque estoy a punto de pasar por allí. Como heraldo del Señor vino un viento recio, tan violento que partió las montañas e hizo añicos las rocas; pero el Señor no estaba en el viento.  Tras el terremoto vino un fuego, pero el Señor tampoco estaba en el fuego. Y después del fuego vino un suave murmullo.   Cuando Elías lo oyó, se cubrió el rostro con el manto y, saliendo, se puso a la entrada de la cueva. Entonces oyó una voz que le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías?


(PTD)
Entonces el Señor le dijo: —Ve, y ponte de pie delante del monte y yo pasaré delante de ti.  Entonces sopló un viento tan fuerte que rompió una parte del monte y desprendió grandes piedras delante del Señor, pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento, hubo un terremoto, pero el Señor tampoco estaba en el terremoto.  Después del terremoto pasó un fuego pero el Señor tampoco estaba en el fuego. Después del fuego, se escuchó un sonido muy suave.  Cuando Elías lo escuchó, se cubrió la cara con su manto. Entonces fue y se paró en la entrada de la cueva y una voz le dijo: Elías, ¿por qué estás aquí?"


(BTX)
Y Él dijo: Sal afuera y ponte de pie en el monte, delante de YHVH. Y he aquí que YHVH pasaba: y un grande y poderoso viento destrozaba las montañas y rompía las peñas delante de YHVH, pero YHVH no estaba en el viento. Después del viento hubo un terremoto, pero YHVH no estaba en el terremoto. Después del terremoto hubo un fuego, pero YHVH no estaba en el fuego. Y después del fuego hubo un susurro apacible y delicado.  Y sucedió que al oírlo, Elías cubrió su rostro con su manto, y salió y estuvo de pie a la entrada de la cueva. Y he aquí, vino a él una voz, y le preguntó: ¿Qué haces aquí, Elías?

jueves, 5 de julio de 2012

El Señor Jesús Es El Pan de Vida Eterna.


Juan 6:44-51

Una promesa de bendición de la Palabra de Dios  tomada para bendecir tu vida.
(NVI) 
Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me envió, y yo lo resucitaré en el día final. En los profetas está escrito: 'Todos serán enseñados por Dios.' En efecto, todo el que escucha al Padre y aprende de él, viene a mí. Al Padre nadie lo ha visto, excepto el que viene de Dios; sólo él ha visto al Padre.  Ciertamente les aseguro que el que cree tiene vida eterna.  Yo soy el pan de vida.  Los antepasados de ustedes comieron el maná en el desierto, y sin embargo murieron. Pero éste es el pan que baja del cielo; el que come de él, no muere. Yo soy el pan vivo que bajó del cielo. Si alguno come de este pan, vivirá para siempre. Este pan es mi carne, que daré para que el mundo viva.


(DA)
Nadie puede venir a mí, a no ser que le atraiga el Padre que me envió, y Yo le resucitaré en el Ultimo Día. Está escrito en los profetas: 'Todos ellos serán enseñados por YAHWEH. Todos los que escuchan al Padre y aprenden de El, vienen a mí. No es que alguno haya visto al Padre, excepto el que viene de YAHWEH; éste ha visto al Padre. ¡Sí, en verdad! Yo les digo, cualquiera que confíe, tiene vida eterna: Yo soy el pan que es vida.  Sus padres comieron el maná en el desierto, y murieron. Pero el pan que viene del cielo es tal que una persona lo puede comer, y no morir. Yo soy el pan viviente que ha bajado del cielo; si alguno come este pan, vivirá para siempre. Además, el pan que Yo daré es mi propia carne, la cual daré por la vida del mundo.


(BAD) 
Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me envió, y yo lo resucitaré en el día final. En los profetas está escrito: “A todos los instruirá Dios.” En efecto, todo el que escucha al Padre y aprende de él, viene a mí. Al Padre nadie lo ha visto, excepto el que viene de Dios; sólo él ha visto al Padre. Ciertamente os aseguro que el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de vida. Vuestros antepasados comieron el maná en el desierto, y sin embargo murieron. Pero éste es el pan que baja del cielo; el que come de él, no muere.  Yo soy el pan vivo que bajó del cielo. Si alguno come de este pan, vivirá para siempre. Este pan es mi carne, que daré para que el mundo viva.


(PTD)
El Padre que me envió es quien trae a la gente hacia mí. Yo resucitaré a esa gente en el día final. Si a alguien no lo trae el Padre, entonces ese no puede acercarse a mí. Los profetas escribieron: 'Y Dios les enseñará a todos. Todo el que escuche al Padre y aprenda de él, viene a mí. No estoy diciendo que alguno haya visto al Padre. El único que ha visto al Padre es el que vino de Dios y él lo ha visto.  Les digo la verdad: el que cree tiene vida eterna.  Yo soy el pan que da vida.  Sus antepasados comieron maná en el desierto, pero de todas maneras murieron.  Aquí está el pan que baja del cielo. El que lo come, no muere.  Yo soy el pan viviente que bajó del cielo. Si alguno come este pan, vivirá para siempre. Este pan es mi cuerpo y lo entregaré para que la gente pueda tener vida.


(BTX)
Nadie puede venir a mí si el Padre que me envió no lo atrae, y Yo lo resucitaré en el día postrero. Está escrito en los Profetas: Y serán todos enseñados de Dios. Todo el que oyó de parte del Padre, y aprendió, viene a mí. No que alguno haya visto al Padre, excepto el que es de parte de Dios. Éste ha visto al Padre. De cierto, de cierto os digo: El que cree, tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. Éste es el pan que desciende del cielo, para que quien coma de él no muera: Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno come de este pan, vivirá para siempre. Y ciertamente, el pan que Yo daré por la vida del mundo es mi carne.

lunes, 2 de julio de 2012

El Señor Jesús Es La Vid Verdadera.


Juan 15:1-11

Una promesa de bendición de la Palabra de Dios  tomada para bendecir tu vida.

(NVI) 
Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Toda rama que en mí no da fruto, la corta; pero toda rama que da fruto la poda  para que dé más fruto todavía. Ustedes ya están limpios por la palabra que les he comunicado. Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Así como ninguna rama puede dar fruto por sí misma, sino que tiene que permanecer en la vid, así tampoco ustedes pueden dar fruto si no permanecen en mí. Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada. El que no permanece en mí es desechado y se seca, como las ramas que se recogen, se arrojan al fuego y se queman.  Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, lo que quieran pedir se les concederá. Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos. Así como el Padre me ha amado a mí, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si obedecen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, así como yo he obedecido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que tengan mi alegría y así su alegría sea completa.

(DA)
Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el Labrador.  Toda rama que es parte de mí y fracasa en llevar fruto, El la corta; y toda rama que sí lleve fruto, El la poda, para que produzca más fruto. En este momento, por la Palabra que Yo les he dado, ustedes están podados. Permanezcan unidos conmigo, como Yo con ustedes; porque como la rama no puede dar fruto por sí sola separada de la vid, así ustedes no pueden dar fruto separados de mí. Yo soy la vid y ustedes son las ramas. Aquellos que permanezcan unidos conmigo, y Yo con ellos, éstos son los que dan mucho fruto; porque separados de mí, ustedes no pueden hacer ni una sola cosa.  A menos que una persona permanezca unida a mí, él es echado fuera como una rama, y se seca. Tales ramas son recogidas, y echadas al fuego, donde son quemadas.  Si ustedes permanecen unidos conmigo, y mis Palabras con ustedes, entonces pidan lo que quieran, y será hecho para ustedes.  Así es como mi Padre es glorificado, en que ustedes estén dando mucho fruto; así es como probarán que son mis discípulos.  Como mi Padre me ha amado, así Yo también los he amado a ustedes; así que, permanezcan en mi amor.   Si ustedes guardan mis mandamientos, ustedes permanecerán en mi amor; tal como Yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y he permanecido en su amor. Yo les he dicho esto a ustedes, para que mi alegría esté en ustedes, y la alegría de ustedes sea completa.


(BAD) 
Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.  Toda rama que en mí no da fruto, la corta; pero toda rama que da fruto la poda para que dé más fruto todavía. Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he comunicado. Permaneced en mí, y yo permaneceré en vosotros. Así como ninguna rama puede dar fruto por sí misma, sino que tiene que permanecer en la vid, así tampoco vosotros podéis dar fruto si no permanecéis en mí. Yo soy la vid y vosotros las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no podéis hacer nada. El que no permanece en mí es desechado y se seca, como las ramas que se recogen, se arrojan al fuego y se queman. Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis, y se os concederá. Mi Padre es glorificado si dais mucho fruto, mostrando así que sois mis discípulos. Así como el Padre me ha amado a mí, también yo los he amado a vosotros. Permaneced en mi amor. Si obedecéis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, así como yo he obedecido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he dicho esto para que tengáis mi alegría y vuestra alegría sea completa.


(PTD)
Jesús continúo diciendo: Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el que la cuida.  Él corta todas las ramas en mí que no dan fruto. Poda y limpia cada rama que da fruto para que así produzca más. Mi mensaje ya los ha limpiado a ustedes. Quédense en mí y yo me quedaré en ustedes. Ninguna rama puede dar fruto si está sola, sino que tiene que estar unida a la vid. Igual pasa con ustedes, no pueden dar fruto si no se quedan en mí.  Yo soy la vid, ustedes las ramas. El que se quede en mí producirá mucho fruto, pues ustedes no pueden hacer nada sin mí.  Pero el que se aparte de mí será desechado como una rama inútil que se seca. Después se recogerán las ramas secas, se echarán al fuego y se quemarán.  Si ustedes permanecen en mí y son fieles a mis enseñanzas, pidan lo que quieran y se les dará.  Ustedes darán honra a mi Padre dando mucho fruto y así demostrarán que son mis seguidores.  Yo los he amado como me ama mi Padre, permanezcan en mi amor.  He obedecido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. De la misma manera, si ustedes obedecen mis mandamientos, permanecerán en mi amor. Les he dicho esto para que sientan la misma alegría que tengo yo, y para que tengan completa alegría.

(BTX)
Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo levanta; y todo el que lleva fruto, lo limpia para que lleve más fruto. Ya vosotros estáis limpios en virtud de la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, y Yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.  Yo soy la vid, vosotros los pámpanos. El que permanece en mí, y Yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. A no ser que alguien permanezca en mí, es echado fuera como el pámpano sin fruto, que se seca. Y los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis, y se os hará. En esto es glorificado mi Padre: en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. Como el Padre me amó, también Yo os amé; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; como Yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Estas cosas os he hablado para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea completo.